El Manchester United sigue dejando sensaciones muy cambiantes con el paso de las semanas. Ha pasado de vencer 3-0 y 3-1 a Partizan y Brighton -escondiendo muchas carencias que siempre terminan visibles- a ser ampliamente superado por el Sheffield United en Bramall Lane. Aunque remontó un 2-0 de forma muy eficaz en apenas siete minutos, jamás tuvo control sobre el partido. Con ello, comenzó a marcarse una tendencia que podría confirmarse para los mancunianos: no ganar como visitante.

Salir de casa pesa

Tras el empate a 3 de este fin de semana, los Red Devils hilaron su segundo partido sin victoria lejos de casa. Aunque, de momento, no es una marca negativa, las impresiones dejadas fuera de Old Trafford son poco alentadoras. Antes del juego ante los Blades, una derrota por la mínima contra el Bournemouth volvió a traer incertidumbre. En el Vitality Stadium, los de Carrington habían tenido un trámite bastante parejo, pero su inconsistencia los penalizó y su poca contundencia los fulminó. Esto mismo podría pasar el jueves en su visita al Astana.

No obstante, la racha podría congelarse si se aprovechan los próximos encuentros. De hecho, el equipo no jugaría como visitante hasta el 7 de diciembre. Ese día, irán al Etihad para medirse al City en el derbi de Mánchester. Previo a ello, recibirán al Aston Villa (1 de diciembre) y al Tottenham (4 de diciembre).

Un cuadro alterno para la Europa League

De cara a este cotejo, el United viajará con un plantel lleno de juveniles. A la cabeza, estarán los experimentados Jesse Lingard, Luke Shaw y Lee Grant, el tercer arquero. Además, Mason Greenwood, Ángel Gomes, James Garner y Tahith Chong ganarán protagonismo. Entre las novedades, Ole Gunnar Solskjaer llamó a Matej Kovar (arquero) y Max Taylor (central). Todos los jugadores salidos de la academia tienen entre 17 y 19 años. Esto propiciará que los Reds lleguen a Kazajistán con una media de edad de apenas 20.2 años.

Leave a Reply

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.